El sueño de la banda

Todos alguna vez hemos tenido ese sueño de pertenecer a una banda, y sentirnos todos unos rockeros. Yo en parte lo logre.

El terror asiático me cago

Erase una vez que dije que las películas de terror ya no las hacían como antes, porque no me daban miedo. Pero ya encontré la respuesta a esa cuestión.

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martes, 13 de noviembre de 2012

Just a prelude.

El teléfono no había parado de sonar aquella tarde, mas ella lo había ignorado en todo momento. Tenía una jaqueca que le hacía pensar que pronto su cabeza se partiría en dos, y el constante ring-ring del artefacto no le ayudaba en nada a calmar ese dolor. Lo desconecto y se fue al baño, sin lugar a dudas una ducha le ayudaría a aliviar sus malestares. Se metió en la regadera y dio el agua, el tibio líquido la hizo sentir mejor apenas tocó sus sienes. Suspiro con delicadeza liberando todo el cansancio que tenía acumulado por el excesivo trabajo de aquellos días. –De todas las ciudades del mundo tenías que escoger esta para trabajar. Padre me dijo que sería mejor Europa, ¿Por qué no lo hice caso?- Volvió a suspirar, ahora masajeándose la cabeza para acallar el dolor. –¡Esto no puede ser verdad!-Exclamo irritada.-¿Cómo es posible que no me dejen tranquila ni un día?- Cortó el agua y saliendo a toda prisa de la ducha se encamino hasta su habitación, mojando todo a su paso. En el lugar su móvil no paraba de repicar con una de las canciones que más les gustaban. -¿Cómo conseguiste esté número?- Fue todo lo que dijo al coger el aparato y contestar la llamada. La respuesta a aquella pregunta la dejó pasmada.

¿Cómo era posible que eso fuera verdad? No, no podía ser. De seguro era un simple chantaje sin fundamentos, una sucia extorción. ¿Pero y si era verdad? Los detalles que le estaban dando eran exactos, y eso hacía todo lo demás verídico. Arrojo el móvil sobre la cama y lanzo un grito de ira, antes de arrojarse a llorar junto a su teléfono.- ¿Por qué tenían que sucederme estas cosas a mí? Con la de modelos que hay aquí, y la mayoría son mucho menos cuidadosas que yo.- Dijo entre sollozos.- Calma, calma. Esto no soluciona nada.- Se incorporó y comenzó a vestirse tan rápido como le era posible. Cuando termino arrojo dentro de su bolso el móvil, su estuche con cosméticos, los lentes de sol, y unos fajos de billetes que estúpidamente tenía guardados en el fondo de su ropero. Se calzó los tacones y tomo las llaves de su coche, luego salió a toda prisa de la casa sin siquiera haberse secado el cabello o las lágrimas.

- ¿Tengo que hacerme con esas fotos?- Murmuraba para si misma mientras conducía hacia el lugar donde habían acordado reunirse. –Esto podría acabar con mi carrera.- A punto de ponerse a llorar nuevamente por los nervios y la frustración aporreo el volante para hacer sonar la bocina del vehículo. El embotellamiento era terrible y lo peor era que ella lo sabía, pero con el apuro y lo apremiante de la situación tomo aquel camino sin darse cuenta. La cabeza comenzaba a retumbarle nuevamente, no soportaba aquello. A penas pudo estaciono en auto y se bajó raudamente. El restaurant no estaba excesivamente lejos así que podía ir caminando.

Llegó casi jadeando al lugar, y con los pies casi adoloridos por los tacones. Era una modelo acostumbrada esas cosas, pero aun así esos zapatos no eran para nada cómodos. Se arregló un poco el vestido, tomo su pelo en una coleta y se apresto a entrar en el local aun con las gafas puestas. Dentro no había poca gente así que no le costó nada dar con el tipo que la había citado allí. Fue rápidamente hasta él, tratando de pasar inadvertida y se sentó en la silla que el camarero le estaba ofreciendo. -¿Cuánto quieres por todas las copias?- Pregunto una vez que la servidumbre dejó el menú y se marchó a atender a alguien más.

Lost in my body.


El tipo la miro sonriente como única respuesta ante aquella pregunta, lo que termino por enfadar a la muchacha más de lo que ya estaba. -¿No piensas decir nada?- El maldito dolor de cabeza estaba empeorando.

-          No deberías hablarle así a quien tiene tu futuro en sus manos.- Por fin dijo el hombre, sin perder la sonrisa en sus labios.

-          Solo dame una cifra, ¡demonios!- Realmente el dolor de cabeza estaba empeorando con su humor.

-          Veo que eres una chica de armas tomar, igual que con tus amantes.- Se burló el tipo.- No las tengo aquí. Si fueras tan amable, y supongo que lo serás, de acompañarme a mi departamento te las daré. Si pagas lo que pido por ella.

-          No seas ridículo, ¿esto es alguna clase de broma?- la petición que él sujeto le hacía era irrisoria, mas sin embargo no tenía alternativa. Realmente su futuro estaba en las manos de aquel chantajista.- Bien, vamos.- Agrego poniéndose de pie. El Hombre le imito y la guio hasta el estacionamiento del local, donde abordaron su automóvil y salieron a toda prisa.


El departamento al que entraron estaba ricamente amoblado, algo extraño en aquel tipo de personas pensó la chica, más si s ele sumaba la céntrica ubicación. – Vives en un buen lugar, para ser alguien de tu calaña.- Observo.

-          Cuida tus palabras. La verdad no soy cualquier tipejo. ¿Vino? – Ofreció descaradamente el anfitrión dirigiéndose a un  estante y tomando una botella y dos copas. La chica acepto por simple cortesía, cosa que ya no le quedaba mucho, y tomando la copa que le era tendida sentándose en uno de los sofás del lugar.


-          Ahora hablemos de dinero. – Se hecho hacia atrás y se froto las cienes antes de beber un generoso trago. El vino era bueno.

-          No es dinero lo que quiero, de eso tengo mucho, sino algo más difícil de conseguir. Al menos no tanto de ti. –Sonrió divertido observando las piernas de la modelo.

-          ¿Qué quieres? - Pregunto seca ella.

-          Lo mismo que se ve en las fotos… - Respondió el chantajista sentándose junto a ella y acariciándole el cuello. La mujer se levantó rápidamente al sentir el contacto de los dígitos con su piel, dando un manotazo para apartar al sujeto y derramando su copa. El dolor de cabeza ya era insoportable. - ¿No quieres mi silencio? – Inquirió con tono burlesco el acosador.

Ahora sus intenciones estaban claras, no era dinero lo que buscaba sino aprovecharse de ella. ¿Cómo había sido tan incauta para caer en semejante trampa?  Miró severamente al hombre sentado frente a ella, intentando no hacer algo estúpido. Aún tenía que comprobar si lo de las fotografías era verdad. – Primero enséñame pruebas, luego veremos. – Él hombre sonrió y se levantó para ir a meterse a una habitación, y volver con un gran sobre en sus manos.

-          Aquí están todas. Junto con la memoria de la cámara con que fueron tomadas.- Rápidamente Erin le arrancó de las manos el sobre y se puso a examinar su contenido. Cayó de rodillas al suelo cuando comprobó que era cierto todo lo que aquel tipo le había dicho, las fotos no mentían. Sus ojos se perlaron, pero se resistió a derramar lágrima alguna por puro orgullo.

-          Está bien, te daré lo que quieras. –Dijo aguantando un sollozo mientras se ponía de pie. Ahora el sujeto le observaba con una mirada llena de lujuria, pensando en qué hacer con ella. Se relamió los labios y emitió una orden, misma que fue obedecida por la apesadumbrada chica. Soltó su cabello y lo dejo caer al natural, cubriendo sus hombros. Coló sus dedos bajo los tirantes del vestido y los deslizó de a poco, descubriendo su piel lentamente hasta que la prenda termino por resbalar hasta sus tobillos. Producto de la rapidez con que se vistió, no tuvo tiempo ni siquiera de ponerse un sujetador, así que ahora estaba parada frente a aquel acosador solo cubierta por la tanga que llevaba. El dolor en las cienes era terrible, parecía que iban a estallar.

Los atentos ojos del hombre recorrieron cada centímetro de aquel perfecto cuerpo, deteniéndose un instante en los montículos que representaba su firme busto. Se acercó a ella y le acaricio el pelo poniendo su mano en la nuca de esta, entrelazando sus dedos con los finos cabellos. Le besó l mejilla y susurro una nueva orden al atento oído de la chica. Esta sin más remedio que obedecer retrocedió, siempre seguida por el hombre que no retiraba su mano de la cabeza, librándose en el camino del vestido que le entorpecía el caminar. Se recostó en el sofá que estaba tras ella cogiendo por la corbata al misterioso fotógrafo, para arrastrarle junto a ella y dejarlo de rodillas sobre su casi desnudo cuerpo.

Ahora soltando sus cabellos el hombre se dispuso a acariciarle ambos pechos haciéndola estremecerse. Mas no era de excitación, pues esta no podía hacerse presente en ella en un momento así, si no que de rabia contenida por los hechos que estaban aconteciendo en aquel momento. Delicadamente la zurda del individuo que estaba encima se deslizó hasta rozarle la entrepierna por sobre la ropa interior, y cuando intento colarse tras eta en acto reflejo fue apresada por la muñeca. –No.-  Susurro débilmente oprimiendo la extremidad ajena con sus dos manos. Era increíble, pero el dolor de cabeza sequia empeorando a una velocidad inimaginable.

-          Vamos querida, ya hemos llegado hasta aquí. No me hagas ponerme violento.- La chica soltó tímidamente la mano que sostenía ante aquella amenaza. – Así está mejor.- Murmuro él, acercándose a su oreja y comenzando a acariciar la intimidad de la joven.

-          ¡No!- Exclamó con fuerza al tiempo que empujaba con ambas manos al tipo, cuan fuerte le era posible. Este pillado por sorpresa cayó de espaldas al suelo e impacto contra una mesita, derribándola. Erin se incorporó rápidamente e intento comenzar una carrera de huida, mas los tacones la traicionaron y le hicieron tropezar cayendo de rodillas frente al hombre. Este se incorporó raudamente y tomando un florero que había tirado des de él mueble con el que choco, lo blandió en el aire.

-          ¡Maldita perra, ya me cansé!- le grito al rostro, antes de romper contra la cien de la chica el objeto que portaba. Al instante la sangre mano de la herida recién abierta y salpico el suelo de la habitación. La indefensa mujer se derrumbó sobre su costado izquierdo, algo aturdida por el golpe. El tipejo se le subió encima y rasgo sin problema alguno la prenda que aun cubría su menudo cuerpo.  –Vas a ser mía aunque no lo quieras.- Susurro nuevamente junto a su oído, e introdujo con inusitada violencia dos de sus dígitos en la íntima cavidad de la modelo.

Ya no solo le dolía la cabeza, pues ahora el malestar se había extendido a todo su cuerpo. Haciéndose acompañar por un calor abrazador, que nada tenía que ver con el placer sexual. Arqueó la espalda para intentar soportar el dolor, ya ni siquiera prestándole atención a la mano que hurgaba dentro de ella. Y entonces tan rápidamente como se había extendido por todo su delicado cuerpo aquella calidez mutó en un frío extremo.  Se abrazó a si misma haciendo caso omiso del golpe que le fue propinado por esto mismo, y comenzó a tiritar como si se encontrara en alguno de los polos terrestres.

La conciencia empezaba a alejarse de ella de a apoco, solo dejándole sentir los abruptos cambios de temperatura que en su cuerpo se sucedían. Calor otra vez, luego frío y calor nuevamente. Calor infernal que no le dejaba respirar en paz. Frío que le congelaba hasta la medula de los huesos, mismos que parecían resquebrajarse con cada cambio de estado. De verdad era como si sus huesos se fraccionaran en millones de diminutas piezas y se reformaran de nuevo, trayendo consigo una nueva forma. Intentó gritar pero su voz no fue la que escapo por entre sus labios, en su lugar surgió un potente rugido. Descomunal. Propino un manotazo, con un brazo que no era el suyo, a su atacante, enviándole lejos. Se puso de pie velozmente y corrió hasta donde había caído, con una velocidad que no conocía. Haciendo crujir el techo con este acto, pues la altura del departamento apenas alcanzaba a contener la de su cuerpo. Por algún misterio de la vida los tacones ya no enfundaban sus pies, pies que no parecían los de ella.

Zendas garras surcaron el aire y se clavaron en el abdomen del semi inconsciente hombre, rasgándolo al separarse en su interior. Las entrañas y músculos que estas pudieron capturar fueron llevadas hasta el hocico de la chica, para ser engullidas con voracidad. Luego fueron seguidas por las extremidades inferiores de aquel agonizante y aterrado individuo, para correr la misma suerte. Un último suspiro de agonía escapo de la boca del hombre, antes de que su cabeza fuera aplastada contra el suelo por esa enorme pata. Los sesos y el líquido cerebral salpicaron todo cuando el cráneo cedió, y estalló con un sordo crujido.

Nuevos y bestiales alaridos sonaron por todas partes, entremezclándose con leves sollozos, a la par que la carne del reciente cadáver terminaba de pasar por las fauces del animal. La feroz criatura se acurruco sobre si misma cuando termino de engullir su manjar, ahora haciendo más evidente los ahogados llantos y menos los alaridos. Mas la bestia no quería abandonar aquel estado de frenesí.  Tomo carrera nuevamente y saltó por la ventana más próxima a ella, girando en el aire y colgándose de la cornisa del edificio con la garra derecha. Solo la Luna, secundada por el aterciopelado manto negro que era la niche que había caído mientras intentaban aprovecharse de aquella indefensa chica, observo como se montaba en el techo del edificio y volvía a acurrucarse en posición fetal. La metamorfosis que le devolvía su estado original a aquel extraño cuerpo aconteció hay mismo, reformando nuevamente cada centímetro de este. La chica permaneció inconsciente por algunos minutos, hasta que los ruidos de gritos y pasos bajo ella le despertaron lenta y aturdidoramente. En los edificios contiguos comenzaban a encenderse luces por todas partes. Al parecer el alboroto había sido enorme.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cronicas de un viaje anunciado. Parte 2


Segundo día: Reconociendo y bebiendo. (12/11/01)

 Nos bajamos del bus y corremos por café y cigarros. Vamos a la residencial donde teníamos reserva, a dejar los bolsos y tras descansar un rato volvemos a salir. Damos un par de vueltas y logramos encontrar la Quinta Vergara, el local escogido para el Show. Lo vemos, nos decepcionamos y nos alegramos a la vez porque creíamos que era mucho más grande pero por lo menos así veremos bien. Realmente en Tv y fotos se veía algo bestial, enorme, pero el lugar no lo es para nada, a pesar de tener capacidad para algo así como 13mil personas. Buscamos un lugar para comer, fue algo así como un almuer-sayuno , y de vuelta a la residencial.

 A la Javi la llama la Ale, una amiga que no conocíamos en persona, y la vamos a ver a la plaza. Estaba con su grupo de amigos tratando de encontrar alojamiento para esa noche, esperamos a que lo encuentre y la vamos a dejar. Cuando estábamos en el lugar otra vez llaman a la javi, esta vez otra amiga, y le dicen que los artistas se están tomando fotos con los fans fuera del hotel. Prácticamente corremos a tomar un bus para el Hotel (Sheraton Miramar), el que no pasaba nunca y  moríamos por al espera. Finalmente llegamos donde se suponía que estaban los idol pero solo habían fans locas y locos, no se veía ningún artista. La gente corría de un lado para otro sin saber por cual puerta del hotel saldrían. Con Ikki nos miramos y es como “Tenemos sed, vamos por cerveza”, convencemos a la Javi y la Ale y nos vamos a recorrer la ciudad en busca de un Pub o restobar, o algo donde emborracharse.

Preguntando por aquí y por allá logramos dar con el “Juglar”, a eso de las 14:30, un Restobar con pinta de guarida vampirica y con super buena música. Tuve mucho feeling apenas entre. El lugar era genial, por eso bebimos y bebimos durante horas. Charlamos sobre muchas cosas y bebimos, en ese momento parecía que el Mu Bank era solo la excusa para ir a Viña a emborracharnos, y seguimos bebiendo  hasta que nos dio hambre. La Javi se quedó en el Juglar con unas amigas que habían llegado después, y nosotros salimos a buscar un lugar donde “bajonear”. De nuevo preguntando, parábamos a cualquiera que viéramos en la calle con pinta de poder responder amablemente a tres ebrios desconocidos, afortunadamente nos ayudaron y encontramos un lugar donde comer pronto. Nos zampamos unos completos gigantes, yo los encontré normales pero según el Ikki y la Ale eran bestialmente enormes. Como a las 22:30 nos fuimos para la playa junto al hotel, de camino pasamos a buscar a la Javi pero estaba ocupada con sus amigas, a vagar un rato.

Caminamos un rato descalsos por la playa, con los pies en el agua, y de vuelta se nos ocurrio ir a ver a un grupo más o menos grande de chicas que estaban sentadas en la arena. Los tres somos del clan de los “Tímidos extrovertidos”, somos tímidos pero como estábamos ebrios ya no nos importaba casi nada, así que llegamos todos simpático a hablarle. Resulto que eran Boice y Elf simpáticas y nos pusimos a conversar de inmediato. Al rato nos volvío a dar sed así que fuimos con el Ikki a comprar unos Manquehuitos, vino blanco, cerca del Juglar. De camino nos encontramos con un vagabundo que cuidaba autos y nos hizo preguntas de ingenio, realmente no supimos como responderle al tipo porque las preguntas eran super buenas. Ya de vuelta en la playa nos pusimos a tomar los tres solos y a gritar idioteces hacia el Hotel.  Como las fans estaban gritando los nombres de los idol y los grupos para ver si se asomaba alguien a saludar, nosotros nos pusimos a gritar por gente que no venía. Honda por H.O.T, EXO, U:Nee, LeeTuck, HanGen, DBSK, y cosas así, pero cuando nos pusimos a gritar mantarraya alguien se asomó por una ventana del Hotel. Como YongHwa en su saludo a Chile había dicho que cuando escuchaba el nombre del país se le venían a la mente las mantarrayas asumimos que era él quien se asomos. Ya después seguimos bebiendo y apareció la Javi un tanto más ebria que nosotros.

Ya andaba jugosa así que se fue metiendo de a poco en el agua y término por caerse, la Ale la siguiendo porque igual se había puesto medio jugosa y terminaron las dos bañándose a la medianoche en la playa. Con el Ikki seguimos bebiendo hasta acabar con todo el Maqueuhito. Al final ya estaba ebrio de nuevo así que me quite la camiseta, deje mis cosas a los pies de Ikki y me  corrí al mar sin pensarlo dos veces, en realidad ni siquiera una vez lo pensé,. El sabor a sal me golpea la boca a penas me meto al agua, es asqueroso pero el alcohol me ayuda a pasarlo por alto. Me quedo feliz chapoteando un rato hasta que como que se nos pasó un poco la borrachera y nos regresamos a la residencial. Mientras estábamos en el agua las Elf se daban vuelta a mirarnos sorprendidas por como hacíamos el ridículo. Caminamos descalzos de regreso y nos acostamos de inmediato, el día había sido agotador y aun estábamos algo borrachos.

Nos dormimos casi al instante de que la ale se fuera a su residencial, a eso de las 1:00 am. Ya no supimos nada más del mundo hasta la mañana siguente.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Crónicas de un viaje anunciado. Parte 1


Esta es la historia del viaje junto a mis amigos al Mu Bank chile. Una especie de deuda conmigo mismo hacer esto porque siento que si no lo hago luego me olvidare de muchas cosas. Bueno, aquí vamos.

Prologo:

Semanas habían pasado desde que comenzaran los rumores sobre un Mu Bank en Chile, cuando la noticia fue confirmada. Fue  un viernes por la mañana, 28 de Septiembre alrededor de las 10 am, cuando salió la info definitiva con el lugar y los artistas que venían.  Yo acababa de llegar a mi casa desde el trabajo, esa semana tenia turno de noche, y como era fin de mes me habían pagado ese mismo día. Se me ocurre conectarme a FB antes de dormir y veo una publicación en el grupo del Fans Club de AS, soy PlayBoyz desde hace más o menos dos años, con toda la información del evento. Me emocioné al saber que mi grupo preferido venia y me decidí a comprar la entrada apenas salieran los valores. El día que eso  sucedió fue la noche del jueves siguiente. Tenía para comprar la V.I.P, pero como mis dos amigos, la Javi y el Ikki, no querían esa localidad decidimos comprar más atrás.

 Se supone que la compra la aria yo por internet al día siguiente, que era cuando se abrían las ventas a eso del mediodía, pero para más seguridad mis amigos fueron a Conce a comprarlas a una tienda.* La cosa es que terminamos con tres entradas para Preferencial en nuestras manos, y esa noche de pura felicidad bebimos como locos hasta cerca del amanecer.

Como  a la semana de eso nos volvimos a reunir para buscar los pasajes  de bus, pues teníamos que hacer un viaje de 8 horas hasta donde era el evento, y afortunadamente encontramos unos buenos y baratos. Lugo, creo que a la semana siguiente, Ikki se consiguió aojamiento en Viña para los tres. Ya teníamos todo listo, ahora solo quedaba esperar por que llegara pronto el 2 de Noviembre.

Primer día: Hallowean sobre un bus. (12/10/31)

El día comienza temprano para mi. Me levanto a las 5:30 am para ir a trabajar, aunque no tenía ganas de hacerlo, solo quería montarme en el bus y partir. En la planta mis compañeros me molestaban y me decían que solo quería irme del lugar, cosas por el estilo. Como a eso del mediodía nos ponen un correo en el diario mural   con confusa información sobre nuestro dinero, el día de paga era ese. Por un momento pensé que no nos darían el salario ese día y no podría viajar, pero luego todo se solucionó. 

16:30 hrs, toca la sirena que anuncia el fin de la jornada de trabajo. Rápidamente me pongo en la fila para marcar tarjeta y luego me subo al bus de traslado, mi trabajo queda fuera de la ciudad, esta vez rumbo hacia el centro de la ciudad, más tarde iría a mi casa. Compro algunas cosas que me faltan, paso a la casa del Temo a dejarle una copia de las llaves de la mía, él la cuidaría mientras  no estoy, y me voy tan rápido como pueda a preparar para el abandonar la ciudad.

Estaba pactado que nos reuniéramos en casa de Ikki a las 21:00 pero como me estaba tiñendo el pelo me atrasé,  pero me aproveche de que me llamo la Javiera para preguntarme algo y  le avisé de mi tardanza. Finalmente consigo dejar mi casa en un taxi que llegó antes de lo esperado, por lo que salgo corriendo y me dejo sin darme cuenta un gorro que había pintado especialmente para ir al Music Bank. Casi a las 10 pm estamos llegando a la casa de Ikki, y como los llame mientras viaja hacia allá salen también apurados y nos vamos en el mismo taxi hacia el terminal. A mitad ese trayecto me doy cuenta de que me había dejado en casa el gorro al que le pinte el escudo de AS, pero como iba tarde no pude regresar a buscarlo- En el lugar esperamos por cerca de media hora para que llegue el bus, fumando y bromeando. Este sale a las 22:45, con 5 minutos de retraso. Me siento junto a la Javiera y me quedo dormido antes de que abandonemos la ciudad.

Despierto como dos horas después, y  a los minutos me vuelvo a quedar dormido. Despierto otra vez transcurridas una dos horas, la Javi me pregunta dónde vamos y yo respondo que cerca de Rancagua. Conozco medianamente bien esa zona por que antes por asuntos de trabajo me tocaba ir a Rancagua conduciendo, pero como desde el asiento del chofer cambia mucho la vista a de un bus, como que me pierdo y termino diciendo cada cinco minutos que vamos pasando por fuera de Rancagua. Conversamos casi dos horas, nos burlamos de Ikki por semi despertar como un animalito salvaje y tierno, y el sueño me vence again.  

Reacciono en la entrada de Santiago, pero sin mucho éxito. Luego despierto definitivamente al llegar al terminal de Valparaiso. Unas señoras tras nosotros comienzan a decir que el servicio es malo y puras cosas negativas, nos burlamos de ellas porque era necesario y al parecer nos escucharon porque se quedaron calladas. Afortunadamente abandonan el bus en esa parada. A los 20  minutos de eso arribamos al Rodoviario de Viña del Mar .   Tras 8 horas de viaje, como a eso de las 7 am del jueves, finalmente llegamos a destino y se puede decir que aquí   termina nuestro primer día propiamente tal de aventuras.

*Somos de Los Angeles  Octava Región, y la tienda que las vendía no está en nuestra ciudad. Por eso tuvieron que ir a la capital regional a comprarlas.

domingo, 28 de octubre de 2012

Solo una noche más.


  Apretó más el puño para que la tela de la corbata no se le escapara de entre los dedos. Aun así estiro un poco más el brazo para alejar al sujeto de su cuerpo. - ¿Ahora me dirás lo que quiero oír?, ¿o simplemente debería soltarte? -  Movió un pie para acercarse un poco más a la carniza.
-          No... No…  No me sueltes. Te… te diré todo lo que sé. – Movió la cabeza para poder mirar hacia abajo y trago saliva pesadamente al comprobar la altura a la que se encontraban.

-          -  Habla entonces. No tengo todo el día y la verdad ya me estoy cansando.- Hizo ademan de abrir la mano, y se sonrió con la expresión de susto que apareció en el rostro del otro sujeto.

-          - La bodega… Se reúnen en la bodega del muelle. Ca… Cada sábado por la noche.  Es todo lo que se.

-          - ¿Estás seguro de qué es todo lo que sabes? – Ahora movió el otro pie.

-          - S… Si… Es decir no. La puerta de enfrente esta siempre cerrada, pero por el costado derecho hay una entrada más pequeña. Por ahí llegan todos.

-          - Me parece bien. ¿vez cómo vamos progresando?- Atrajo al sujeto hacia si y estiro el otro brazo para tomar un cigarrillo desde la camisa de este.- ¿Algo más? – Agrego antes de llevarse el tabaco a la boca.

-          - No.. No señor. Eso es todo. De… De verdad. ¿Ahora podría dejarme ir?

-          - Bien. Entonces ¿tienes mechero?-  Dijo sin botar el cigarrillo d entre sus labios, antes de mirarse los bolsillos y palmotearse los con ambas manos. Iba pedirle fuego al guardaespaldas que tenía más cerca cuando escucho el sordo ruido de un cuerpo cayendo sobre un automóvil. –Creo que debí sostenerle mejor.- Dibujo una pequeña sonrisa en sus facciones y estiro la mano para que le pasaran el mechero. –Bajemos de aquí.- Dijo cuando el cigarrillo estuvo encendido. – Y que alguien llame a la policía o algo así. Díganles que fue un suicidio e invente una historia bonita para que no tenga que dar ninguna declaración.- Exhalo el humo, que fue rápidamente llevado por el viento que corría sobre la azotea, antes de ponerse a caminar. Cruzo la puerta que uno de sus guardaespaldas le había abierto y bajo por las escaleras hasta llegar frente al elevador.  Esta vez fue él mismo quien oprimió el botón para que las puertas se abrieran de inmediato, luego simplemente entro acompañado de dos guardias.

-          - ¿Llamo a su asistente Señor?- pregunto uno de los guardias.

-          - Sí. Dile que espere en mi oficina. – Entonces el guardia murmuro unas instrucciones al micrófono que tenía en la solapa, para comunicar la orden de su jefe.

-          - Señor. No debería fumar en el elevador, la ley…

-          - ¿Eres nuevo verdad?- Interrumpió bruscamente las palabras del otro guardaespaldas.  –Bueno, lo eras. Estas despedido.- Agrego secamente sin siquiera mirar a su interlocutor.  – Tuve que venir a esta ciudad buscando una oportunidad de ser alguien, desterrado por mi propio padre. He dirigido esta empresa  por tantos años que ya ni recuerdo cuando comencé, la levante desde la quiebra prácticamente. Me pelee con cuanto mafioso quiso venir a chantajearme, y hasta me convertí en uno de ello. Logre absorber otras empresas y termine por construir un holding importante. Y todo para que un maldito crio recién contratado me venga a decir que no puedo fumar en mi elevador porque una estúpida ley me lo prohíbe. –Fue alzando la voz mientras emitía estas palabras, terminando casi en un grito.- ¡Este es mi maldito edificio y aquí mando yo! – Grito esta vez.

-         -  Lo.. Lo siento Señor. No se volverá a repetir.

-         -  Claro que no. Y agradece que no te mando a matar. –Dejó caer el cigarrillo y lo apago con el pie, moviéndolo con brusquedad. - Las puertas se abrieron y se encamino hasta su despacho, siempre segundado por sus guardaespaldas. Se sentó tras su gran escritorio y se puso a revisar unos papeles. Se quedó así unos instante hasta que alzo la vista y vio al mismo guardia que había regañado. -¿Pero qué mierda haces aquí aun?. Lo observo duramente y luego volvió a hablar.- Ya que aún no te vas encárgate tú mismo de llamar a la policía. Y si lo haces mal y me metes en problemas esta vez si mandare a que te maten. Ahora desaparece de mi vista antes que decida despedirte de verdad.

-          - Señor. Su asistente está aquí. ¿Lo hago entrar? – Pregunto un guardia desde la puerta.

-         -  Por supuesto, dile que venga aquí. Por algo lo mande llamar.- Cerro la carpeta que tenía en la mano y encendió otro cigarrillo.

“Míos son el consejo y la habilidad
Mía la inteligencia, mía la fuerza
Por mi reinan los reyes
Y los príncipes decretan lo justo
Por mi reinan los reyes
Y los nobles juzgan la tierra”
                                                           Proverbios 8: 14-16

lunes, 15 de octubre de 2012

La historia de como las conocí.

Teníamos amigos en común y así fue como terminamos viéndonos las primeras veces. Nos reuníamos todos los día fuera del centro comercial (Era en vacaciones de verano y en ese tiempo yo estudiaba) con nuestro grupo de amigos. Al principio yo pasaba de ellas, simplemente les saludaba y ya.Pero mi Noona comenzó a porfiar, hasta el día de hoy desconozco el porque, con hablarme. Así juntandonos a diario, y hablando un poquito, viéndonos en fiestas y todo, nos fuimos conociendo más y más.

La cosa sigue así, mientras nos seguíamos haciendo más amigos, hasta que un día me percate de que iba todos los findes a su casa. Noona estudiaba en otra ciudad así que en la semana no podía verla,  La otra hermana y yo también estudiábamos así que nos era imposible reunirnos en la semana., pero apenas llegaba me llamaba e iba a su casa. Así llego un punto en que conocí a sus padre y demás familiares y me fueron tomando cariño, y teniendo confianza, incluso cuando no sabían donde estaba ella me llamaban a mi para preguntarme.

Luego ellas comenzaron a venir a mi casa y mi madre las amo, y se alegro de que fuéramos amigos. Así continuamos haciéndonos cercanos hasta el punto de querernos como hermanos.

Ninguno de los tres esta seguro de como llegamos a encariñarnos tanto, creo que simplemente sucedió y ya. Pero me alegro de haberlas conocido y de llegar a sentir lo que siento por ella.

Ahora Noona fue madre hace algo d eun mes, así que la veo poco para no molestarle y desconcentrarle de sus labores de madre. pero cada que puedo me arranco a verle. Por eso mismo ahora me junto más con nuestra Dongseng.

y esa es la historia, bastante resumida eso si, de como llegue a tener dos hermanas maravillosas.

jueves, 20 de septiembre de 2012

When the light goes out.


La almohada contra la que era  aplastado su rostro le impedía respirar con normalidad, ahogando también en parte sus gritos y sollozos. Mas daba lo mismo cuan fuerte pudiera gritar, pues nadie seria capas de escucharle. Su madre había salido de casa, y tardaría aun horas en volver, y como siempre sucedía en aquellas fatídicas ocasiones, aquél monstruo se había apoderado de ella. Y siendo ella tan solo una niña nada podía hacer para defenderse, nada más que patalear y arañar con todas sus fuerzas; pero esto siempre resultaba siendo inútil.

-         - ¡No, para… para. Detente!- Gritaba cuando lograba reunir el aire suficiente para hacerlo. Pero sus suplicas eran respondidas con sendas carcajadas, acompañadas de un aumento en la fuerza de las embestidas. Todo su ser se desquebrajaba ante tal vil ataque. Pero con su pequeño cuerpo le era imposible defenderse. Hace años que había perdido la batalla contra su padrastro, mas él seguía empeñado en continuar con esta. Y aunque cada vez le rogara a su madre que la llevara con ella, y que no le abandonara en casa, nunca se atrevió a revelar la cruda verdad. El terror a la bestia que junto a ellas vivía era mayor, por lo cual su progenitora nunca supo nada.

Aquel día había salido temprano hacia el mercado, y como era costumbre estaría fuera todo el día. Por lo que el Monstruo tendría el camino libre para actuar. Le acorralo en un rincón de la casa cuando intentaba escabullirse hacia el bosque cercano. Le tomo con fuerza y le obligo a ir a la habitación. En aquel lugar la arrojo contra la cama, y sin remordimiento alguno le subió la falda, y le quitó la ropa interior con violencia. Todos los intentos para detenerle fueron infructuosos. Luego se quitó los pantalones y su propia ropa interior, para cometer el acto maléfico con el que tanto gozaba. Le aplastó la cara contra las almohadas y comenzó a penetrarla sin piedad, haciendo caso omiso de las suplicas de la pequeña niña. Penetraba una y otra vez sin descansó, aumentando la fuerza en cada embestida. Desgarrando su interior con aquel ultrajador miembro viril. De vez en cuando la Bestia se entregaba por completo al placer que la intromisión en la intimidad ajena le producía, y cedía un poco en la presión sobre su cuerpo. Momentos que la niña aprovechaba para reanudar sus pataletas yen uno d ellos logro huir, tan solo para ser aprisionada nuevamente, y obligada a ponerse de rodillas.

La virilidad fue presionada contra su boca, introduciéndose en su totalidad en esta. Dejándola nuevamente si aire, y produciéndole arcadas. Pensó en morderla con todas sus fuerzas y arrancarla, pero sabía que no lograría hacerlo, y si le hundía los dientes seria golpea brutalmente. Una y otra vez su boca fue invadida sin piedad, llenándose con la carne que en ella era introducida. El monstruo por fin se detuvo de improviso, pero tan solo para retirar su miembro y obligarle a desnudarse por completo.

 Fue arrojada de bruces sobre la cama, y esta vez penetrada por su trasero. Dolía un montón, haciéndole más daño y provocando que elevara el volumen de su llanto. Mas esto solo excitaba más a su violador, inyectando con más sangre su miembro, haciéndole más daño.

-          - ¡Grita, grita tan alto como puedas perra!- Profería entre carcajadas. Dasha no podía entender cómo es que su madre estaba con alguien así. Aunque claro, ante ella se mostraba totalmente diferente. La Bestia ultrajadora solo aparecía en los momentos de soledad con la niña, para perturbar su infancia y destruir su vida. Otra de las razones por las cuales su madre jamás sospecharía de él.

Las lágrimas producto de la fuerza de las embestidas le empañaban los ojos, su cavidad anal dolía como si un hierro caliente fuera introducido en ella, y le hacía gritar con todas sus fuerzas. Aun cuando luchara por reprimir sus sollozos, pero sabía que si no lo hacía, si no gritaba cuan alto podía, esto tardaría aún más. Pero sin duda lo que más dolía no era su cuerpo, era su alama. Ultrajada ya desde años por aquella Bestia inmunda, carente de toda piedad hacia ella. No sabía que había hecho para provocar aquel trato, ni mucho menos tenía idea de cómo detenerlo. Simplemente un día habían sido reveladas las intenciones de aquel sujeto, y le había atacado por primera vez. Lamentablemente no fue el único ataque, pues con el paso del tiempo se fueron repitiendo cada vez que Él tenía oportunidad.

El dolor terminaría por matarle, ya no lo soportaba más. La violencia con la que el miembro era introducido en su interior había provocado que comenzara a sangrar.  La delicada piel de su recto se había desgarrado y dejaba salir gotas del líquido carmesí que corría por sus venas. Cosa que solo excitaba más y hacía reír aún más alto a su padrastro. Le agradaba tanto verle en esa situación, que estaba por llegar al clímax sexual.
La chica noto esto, pues nuevamente fue aminorada la presión sobre su cuerpo, y también noto un objeto bajo su almohada. Claro ella lo había escondido ahí. Casi inmediatamente después de que su madre dejara la casa había tomado el cuchillo más afilado que encontrase, y lo oculto en su cama. Luego intento huir, cosa que evidentemente no había logrado. En un acto de valentía y viéndose ahora totalmente libre de las garras ajenas, solo seguía penetrándole ya casi legando al orgasmo, metió la mano bajo la almohada y cogió el cuchillo. Sin tener idea de lo que hacía se incorporó rápidamente, haciendo salir de su interior el miembro que le ultrajaba, y girándose le asestó un golpe con el filo del arma.

Un enorme grito acompaño a los chorros de sangre y semen que chocaron contra su cara, y le chorrearon el cuerpo entero. Segada por la ira y la valentía que le produjera su reciente acto, se abalanzó sobre su atacante, haciéndolo caer de espaldas sobre el suelo. Sin perder tiempo salto de la cama y cayó sobre el violador a horcajadas, recibiendo los chorros de sangre del miembro mutilado sobre su intimidad. Comenzó a repartir puñaladas sobre el estómago de este, haciendo que la sangre saltara por todos lados. Lo rasgó y abrió con sus propias manos, para luego introducir una dentro de él y arrancarle los intestinos. Le obligo a abrir la boca y se los metió en esta, acto seguido le rebano el cuello. Las convulsiones que se habían apoderado del hombre se detuvieron de pronto, ya no le quedaba vida para continuar con sus ataques.

Cuando Dasha fue consciente de lo que acababa de hacer, simplemente se echó a llorar nuevamente. Mas los sollozos se mezclaban con la potente risa que le invadía, y le desfiguraba el rostro. Por fin había cavado con todo eso, ya nunca más podría volver a molestarle. Se desplomo riendo y llorando sobre el cuerpo ajeno, y así fue como su madre la encontró cuando regreso. A la pequeña niña de apenas ocho años desnuda y bañada en sangre, sobre el cuerpo mutilado de su esposo. Era su primer asesinato, pero como le sucedería años más tarde al sesgar la vida de los hermanos que nacerían de una nueva relación de su madre, tampoco recordaría lo sucedido. No al menos que cuando despertara de aquella pesadilla que había venido desde su pasado a atormentarle.

Abandono de golpe el abrazo de Morfeo y se acurruco en posición fetal sobre la cama, mientras se abandonaba al llanto. Desearía no haber tenido nunca ese sueño, que aunque no quería creer que fuera más que eso, en el fondo sabía que era verdad. Ahora lo recordaba todo, y lo único que deseaba era volver a olvidar.